de Arancha Bustillo en Expansión:

Los zombis no son buenos en su trabajo. Ya no les motiva, si es que alguna vez les ilusionó. Pero son simpáticos, empáticos, se llevan bien con el jefe y no son conflictivos. Cuidado…

Sabes perfectamente quiénes son, cómo se comportan y qué daño le hacen al equipo. Lo sabes porque, seguramente más de una vez, has tenido que trabajar con alguno de ellos.

Hablan como los demás, deambulan por los pasillos de la oficina y charlan en la máquina de café. Muchas veces se quejan de lo ocupados que están, y otras tantas se entretienen destripando a algún compañero.

Son aquellos que están pendientes del smartphone y se pasan la mayor parte del día con el ceño fruncido, como si estuvieran muy concentrados en algo.

6 tipos

· Zombi de una hora menos: Termina y desconecta una hora antes que los demás. Se entretiene charlando u ordenando papeles y lanza un mensaje claro: ‘si mi conducta es aceptada, ¿por qué no me imitáis?

· Zombi cotilla: Le gusta el drama, los trapos sucios y el chismorreo.

· Ego Zombi: Tiene que sentirse el centro de atención, ser visible, habla alto o hace lo que sea para llamar la atención.

· Zombi agorero: Nada está bien ni nada mejorará. Se queja y cuestiona todo y por todo. Transmite negatividad.

· Zombi sobrado de tiempo: Llega tarde, se va pronto y las pausas pueden ser interminables.

· Zombi cero: No carece de talento, pero no tiene un plan. Es irregular e inconstante.

¿Qué personaje es el más tóxico?

Difícil cuestión… Los hay quejicas, fósiles que deciden conformarse con lo que les ha tocado, trepas que sólo buscan una promoción sin merecerla, etcétera.

Y, en mayor o menor medida, todos tenemos que convivir con alguno de ellos.

De todos es sabido que un personaje tóxico es aquel que crea mal ambiente, que divide al equipo, habla a las espaldas de sus compañeros, les critica, le cuenta chismes al jefe, etcétera. Pero lo importante es saber identificarlos y actuar en consecuencia.

Lo peor es dejar que ellos ganen, que te saquen de quicio y afecten a tu trabajo.

Lo ideal es funcionar lo mejor que puedas, demostrar que vales para el puesto y evitar relacionarte con el personaje en cuestión. Es complicado y muchas veces caerás en sus insinuaciones.

Pero hasta que el jefe no actúe de manera personalizada y realice de verdad evaluaciones de desempeño marcando de forma clara los objetivos a cada uno de los miembros del equipo estarás solo ante ese compañero.

Y deberás plantarle cara de la mejor forma posible: Trabajando. No intentes neutralizando yendo con el cuento al jefe, porque en muchas ocasiones el líder está bajo los influjos de este empleado tóxico. Aparentar que hacen algo y quedar bien es una tarea bastante difícil… Pero ellos lo consiguen.

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