1. Nos adherimos a la opinión de la mayoría, aun cuando es obvio que la mayoría está equivocada.

2. Estamos más influenciados por nuestro entorno inmediato de lo que reconocemos.

3. Nos gusta la gente que actúa y se comporta como nosotros mismos.

4. Cuando se trabaja en grupos, no siempre se piensa de forma razonada.

5. Podemos ser más críticos y severos con otras personas de lo que seríamos con nosotros mismos.

6. No somos conscientes del poder de la sugestión.

7. Podemos ser fácilmente engañados para pagar más de lo que queremos pagar.

8. Somos pésimos prediciendo probabilidades.

9. Somos más codiciosos y menos socialmente correctos cuando nos sentimos en situación de poder.

10. A menudo pensamos que las personas atractivas, tienen mucho talento.

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